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Hasta ahora nos hemos enfocado en revisar algunos aspectos técnicos relacionados directamente con la implementación de casetas prefabricadas, sin embargo, existen otros temas alternos que sin estar relacionados directamente con la edificación de las estructuras se vuelven aspectos fundamentales para su buen funcionamiento. En este caso, podemos tener la caseta mejor fabricada, pero si los usuarios no cuentan con la capacitación necesaria para utilizarla o cumplir con los otros deberes de su labor, entonces, en realidad, serán inútiles.

Es por eso que el día de hoy quisimos abordar un tema que si bien no está relacionado con nuestro trabajo, sí resulta vital para garantizar la funcionalidad de las casetas que construimos y habilitamos. Nos referimos a una serie básica de competencias que se necesitan para asegurar los niveles de protección que un equipo de vigilancia adecuado puede llegar a garantizar. Nos parece importante tomar en cuenta estos aspectos aparentemente ajenos, pues uno de nuestros principales objetivos es ofrecer un servicio integral que tome en cuenta todos los elementos que rodean a este tipo de estructuras.

Sin más preámbulos, comencemos:

  • Rango de edad y condición física. Algunas instituciones tienen la mala costumbre de pensar que pueden contratar a cualquier persona para cubrir este puesto, sin tomar en cuenta que muchas veces la edad y complexión física pueden llegar a afectar o mejorar el desempeño del candidato. Y es que pareciera que tomarán el trabajo de las casetas prefabricadas de vigilancia como algo meramente administrativo cuando tiene más importancia que la de simplemente dejar o no entrar a ciertas personas. La edad media (entre 20 y 40) es la mejor, pues el cuerpo es mucho más ágil y se pueden atender con rapidez diversos asuntos que tocaremos más adelante. También recomendamos hacer algunos chequeos de salud para garantizar que el candidato se encuentra en forma y su salud no comprometerá la calidad de su trabajo. Estos dos elementos son vitales, pues le permitirán tomar las decisiones adecuadas en situaciones de riesgo.
  • Portación de armas. Sin duda, un tema sumamente delicado que debe tomarse con mucho cuidado. En la legislación mexicana existe reglas muy específicas para que una persona obtenga la autorización de portación de armas, sin embargo, en cuestiones de vigilancia va más allá de los impulsos personales. En ese sentido, las casetas prefabricadas deberían ser habilitadas con compartimentos lo suficientemente seguros para garantizar que sólo la persona capacitada puede sacar el arma de su contenedor, así como los insumos que se necesitan para su funcionamiento. Pero este tema no se limita a estas restricciones físicas, sino que también debe tomar en cuenta el siguiente parámetro:
  • Control de situaciones peligrosas. La portación de armas no sólo es decidida desde el punto físico, es decir, saber cómo manejarla, sino también de cuándo será necesaria su utilización. Generalmente los vigilantes sirven como un elemento de contención en lo que llega la policía o fuerzas especiales, en algunos casos ni siquiera llegan a portar armas pues no entra en su jurisdicción. En ambos casos, debe considerarse una capacitación de conducta para que los vigilantes puedan atender crisis, cuenten o no con algún dispositivo de defensa. Sobre todo, en lugares donde la concurrencia de gente es mayor, necesitan tomarse este tipo de medidas para no poner en riesgo la seguridad de civiles mientras se contiene alguna situación potencialmente peligrosa.
  • Manejo de herramientas tecnológicas. Las casetas prefabricadas para vigilancia también pueden ser habilitadas con sistemas alternos de vigilancia. Estamos hablando de circuitos cerrados, interfonos y alarmas. Si bien, la mayoría son muy sencillos de manejar, existen otros con funcionamiento mucho más complejo que además, dependerá del tipo de sistema, así como de la institución que está resguardando.
  • Atención personal. Muchas de las quejas que reciben algunas instituciones están relacionadas con la mala atención recibida por parte del equipo de seguridad. Algunas veces se tiene la errónea idea de que deben parecer “molestos” o “excesivamente serios” para ofrecer una atmósfera convincente. Sin embargo, estos rasgos exacerbados lo único que pueden llegar a lograr es descontento, porque hacen sentir a los consumidores, inquilinos y visitantes mucho más intranquilos y temerosos de una figura que debería otorgarles seguridad. De la misma manera se pueden habilitar casetas de vigilancia que no se vean tan simples y que inviten a cada uno de los visitantes a acercarse cuando lo necesiten.

La necesidad de trabajar en la selección y capacitación del vigilante, así como en la estructura de la caseta, es porque ambos elementos se complementan y corresponden. Cuando un sistema de vigilancia falla es porque no se logró crear este equilibrio. De nada sirve invertir en la mejor castea de vigilancia si el personal no cuenta con las habilidades necesarias para resolver los conflictos más simples de nuestro trabajo.

Algunas compañías optan por trabajar cada uno de estos elementos de manera separada o con el auxilio de especialistas, pues de esta manera garantizan la solución profesional de ambas necesidades: contratar a un despacho de construcción para llevar a cabo el levantamiento de la caseta y a una agencia de seguridad especializada para que designe al personal indicado.

En lo que respecta a la construcción de casteas de vigilancia, nosotros tenemos años de experiencia que nos respaldan. Te garantizamos que tenemos una solución perfecta para tus necesidades, pues trabajamos mediante proyectos personalizados en donde hacemos un análisis completo de la compañía y así podemos escoger de nuestro catálogo de construcciones la solución que mejor se ajuste al cliente.

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